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Análisis de Barbie

Análisis de Barbie: Lo que no pasó y lo que pasaste por alto

Si la odiaste, quizá no la entendiste… ¡Te damos un completo análisis de Barbie para romper mitos y celebrar su complejidad!

Greta Gerwig lo volvió a hacer. Primero con Mujercitas y ahora con una cinta que es casi tan rosa, como polémica y revolucionaria. Sin duda vale la pena revisarla a fondo; así que aquí un análisis de Barbie con cinco lecciones que no tienen nada que ver con empoderamiento femenino, y que seguramente no habías visto; y de paso tres que mucha gente creyó ver, pero que realmente no estaban ahí.

Comencemos por lo obvio. Sí, Barbie es una pelicula feminista; y sí, tiene una clara intención de reposicionar a la muñeca como aliada del empoderamiento femenino, luego de varios años de haber sido señalada como ícono de la imposición de estándares de belleza inalcanzables.

El mensaje es claro: Barbie nació como un esfuerzo para darle a las infancias, a las niñas concretamente, una alternativa de juego en la que las mujeres pueden aspirar a tener profesiones y ocupar espacios típicamente masculinos.

Es verdad que la muñeca falló durante años en cuanto al ideal físico a representar; pero de eso a ser enemíga del feminismo… bueno, digamos que había una brecha enorme a considerar. Así que con esta película, Mattel toma una postura contundente a favor del empoderamiento femenino y la equidad de género. Una que Barbie, en el fondo, siempre buscó defender.

Hay que decirlo: la cinta es compleja en fondo y forma. Tiene una cantidad de capas impresionante y está bastante adelantada a nuestra época. Así que realmente no es de sorprender que haya más de un detalle que se nos escapara a primera… e incluso a segunda vista.

En este texto intentaremos arrojar un poco de luz sobre algunos de ellos.

Análisis de Barbie – Comencemos por el inicio: El patriarcado

Para realizar un análisis contundente de Barbie hace falta comenzar por el inicio: ¿qué rayos es el patriarcado?

La película hace referencia a este concepto cuando Ken acompaña a Barbie en su viaje al mundo real y descubre que los hombres dominan el mundo.

Aclaremos una cosita: Los hombres NO son el patriarcado.

El patriarcado es un sistema. Un sistema que está formado por una serie de creencias y comportamientos que tienen como consecuencia la jerarquización de género. Misma que favorece evidentemente a los hombres; aunque no a todos ellos. Concretamente a hombres adultos, blancos, heretosexuales y de preferencia de las clases sociales más altas.

A medida que las personas nos alejamos de ese esquema, el patriarcado nos privilegia menos; o lo que es lo mismo, nos vulnera el acceso a los derechos humanos fundamentales. Sí, aunque en el papel todas las personas seamos iguales frente a la ley.

Nota revelación: No es que el patriarcado no afecte a los hombres, es que les encubre los daños un poquito mejor.

Lo que no pasó…

Este sistema exige que las mujeres permanezcan en el espacio privado, dedicadas a labores de cuidados; y al mismo tiempo exige a los hombres un modelo de masculinidad desarrollado en el espacio público, siendo proveedores exclusivos del hogar.

Lo que nos lleva a la primera lección que nunca estuvo ahí:

1. Barbie no es anti-hombres

Él solo es Ken.

La frase despertó una indignación tremenda apenas vio la luz en la publicidad de la película. Sin embargo está lejos, muy lejos, de ser una afirmación anti-hombres, como muchas personas entendieron.

análisis de Barbie

Al realizar un análisis de Barbie nos damos cuenta de que el personaje de Ken y la frase en cuestión tienen un doble propósito en cuanto a género se refiere:

  • Por un lado pretende ridiculizar la representación estereotípica que se hace de las mujeres en una gran cantidad de narrativas. Coloca a Ken como «el -algo- de Barbie», invirtiendo los papeles de hombres y mujeres en términos de representación; ya que usualmente son las mujeres quienes se representan en función del papel que juegan en la vida de un personaje masculino protagónico. No es poco común ver a «la -novia, madre, hermana- de». Tampoco es poco comíun el personaje de la rubia tonta.
  • Por el otro, la película cuestiona la masculinidad hegemónica y los mandatos sociales que el patriarcado impone sobre ella. Tras intentan imponer ese sistema en Barbieland, Ken descubre que conyeva importantes cargas y se da cuenta de que puede ser «solo Ken». No el superhéroe, ni el super hombre, ni el super soldado. Solo Ken.

En lo que la película sí llega a fallar un poco es en la representación de la comunidad LGBT+, que roza peligrosamente los esteteotipos. Aunque es verdad que añadir este tópico habría sumado capas innecesarias, desviándose del objetivo original.

Ken no pertenece a la comunidad LGBT+. La figura de Alan está presente y exagerada para apoyar precisamente esa afirmación; la de una masculinidad deconstruida que nada tiene que ver con la orientación sexual y otros aspectos de la diversidad.

2. Barbie no adoctrina a favor del aborto

Al inicio de la película una niña rompe un muñeco que representa a un bebé. Es cierto, y se ha armado un gran escándalo por ello al interior de grupos pro-vida.

análisis de Barbie

Vamos a aclarar algo. Esta niña no mata a un bebé. Esta niña rompe con el mandato social que impone a las mujeres, desde la infancia, la maternidad como objetivo primordial y único en la vida. Mandato que, por cierto, sí debería escandalizarnos.

Juguetes como el que se rompe en el inicio de la película imponen exclusivamente a las niñas, un adoctrinamiento en términos de crianza. Les dicen que son ellas quienes deben aprender a ser madres y, de hecho, les enseñan a serlo: a cambiar pañales, dar biberones y arrastrar carreolas.

Lo que puede verse al inicio de la película es a una generación de niñas que rompen con ello y buscan nuevas opciones. Nuevos sueños. ¡Deberíamos estar celebrando eso!

La película deja claro que está bien desear ser madre, o no serlo. Que está bien ser madre y trabajar, o no trabajar, o no ser madre. Que está bien que las niñas sean lo que quieran ser.

3. Barbie no es reivindicativa

Me encantaría dar varias razones por las que Barbie no necesita reivindicarse; pero la verdad es una debería bastar: Ninguna mujer necesita reivindicarse por buscar el empoderamiento. No importa cuántas veces tropiece en el camino.

Ruth Handler dio vida a la muñeca en la década de los cincuenta, cuando la segunda ola del feminismo apenas se veía venir en el horizonte. Entonces el movimiento estaba concentrado en alcanzar conquistas como el voto femenino. Los estándares de belleza ocupaban poco o nulo espacio en la agenda porque las prioridades eran distintas.

Dato cultural: Para la década de los ochenta, Handler no solo era presidenta de Mattel y creadora Barbie. También estaba siendo pionera en en producción de pótesis mamarias, que además de aplicaciones estéticas tienen un gran papel en la atención emocional y psicológica para sobrevivientes de cáncer.

Hoy hacemos un análisis de Barbie, porque el feminismo ha llegado a la pantalla. Las críticas contra el patriarcado han llegado a la pantalla. Podemos criticar temas como estándares de belleza, cuestionar las masculinidades y criticar las brechas corporativas. Todo eso gracias a mujeres pioneras como Ruth. Mujeres que no necesitan pedir disculpas, ni reivindicarse por no ser la feminista perfecta. Mujeres a las que debemos mucho.

Ahora lo que sí…

Ya que hemos abordado los puntos medulares de la polémica, incluyamos en este análisis de Barbie algunos de los aspectos que necesitamos rescatar con urgencia.

Nos ha quedado claro ya que la película está cargada con una dosis alta de empoderamiento femenino. El monólogo de Gloria, interpretada por América Ferreira, se ha llevado las palmas; y no es para menos, porque constituye una declaración extraordinaria sobre lo que significa ser mujer en medio de un sistema patriarcal.

“Es literalmente imposible ser mujer. Eres tan hermosa y tan inteligente, y me mata que no creas que eres lo suficientemente buena…

Estoy tan cansada de verme a mí misma y a todas las demás mujeres enredarse en nudos para gustarle a la gente. Y si todo eso también es cierto para una muñeca que solo representa a una mujer, entonces ni siquiera lo sé”.

Gloria.

Dicho eso… ¿qué otra cosa hay más allá del empoderamiento?

Entre más pienso en este análisis de Barbie, más me doy cuenta de que podría tardar años en concluirlo. Retirar capas y capas de temas complejos que van desde el acoso callejero, hasta la socialización de género en la infancia. ¡No acabaría nunca!

Sin embargo, algunas veces hay que elegir las batallas, así que aquí van algunas de las lecciones que posiblemente no vimos, pero necesitamos rescatar con urgencia.

1. Sobre responsabilidad social, marcas y audiencias

«Bien, Barbie. Hablemos…»

Barbie cree que ha sido coherente con sus valores y su ideal de empoderar a las niñas en el mundo real; de enseñarles que ellas pueden ser lo que quieran ser. Cuando busca a Sasha en la escuela, ella decide ser brutalmente honesta y le revela que su misión hace mucho que empezó a quedarse solamente en buenas intenciones.

La adolescente señala que Barbie representa lo peor del mundo. Una cultura consumista y una serie de características que sirven para hacer que las mujeres se sientan acomplejadas. La muñeca no puede ocultar sorpresa y consternación; pero no confronta a Sasha, no intenta defenderse. Simplemente se retira a reflexionar. Llorar y reflexionar.

Es justo en esa reflexión que Barbie comienza el viaje para entender lo que ocurre. Ese viaje cuesta y cuesta mucho. Tanto que finalmente no es la muñeca, sino las personas, las audiencias, quienes consiguen explicar qué está pasando y cómo puede arreglarse. Tanto en Barbieland, como en el mundo real.

El problema con Barbie, al final, no era que no se preocupara por el empoderamiento femenino y las sueños de las niñas. Su problema era que, tras años y años de existir de la misma forma, su imagen dejó de ser consistente con ese propósito. El ideal de belleza que representaba dejó de coincidir con la visión de sus audiencias sobre el empoderamiento, así que su mensaje acabó por diluirse.

Lecciones acá hay muchas. Mattel se ha anotado estrellas en RSE con esta película; y para no desviarnos demasiado, puedes revisar esto con mayor detalle en este artículo. ¡Pero no tan rápido! Antes termina este porque te sorprenderás con todo lo que hay detrás de este filme revolucionario.

2. Evolucionar o morir

Una vez que las marcas han escuchado a sus audiencias (o que las personas han escuchado retroalimentación de otras), más vale que se tenga el valor para tomar acción de forma contundente y estratégica. De lo contrario no sirve de nada.

Hacer business as usual puede parecer cómodo y atractivo, pero los negocios revolucionarios y de alto impacto están siempre fuera de la caja. Barbie no solo lo sabe, sino que lo ha ejemplificado perfecto con esa misma metáfora.

Huir de la caja e intentar arreglar las cosas es la mejor forma de conectar con audiencias que están vivas, son cambiantes y exigen valor por parte de las marcas.

No hay forma de hacerlo distinto y vivir para contarlo. Es evolución u obsolescencia.

En la carrera por ganar el corazón de las audiencias tu marca tiene dos opciones: correr tras los clientes intentando alcanzarlos, o liderar el cambio entregándoles las soluciones que buscan para construir un futuro más justo, sostenible y pleno. Ser una marca de vanguardia hoy implica esto.

3. El valor para tomar postura

Claro que todo ese trabajo no está diseñado para marcas cobardes. Los cambios generan resistencia, por lo que no es una sorpresa que el camino esté repleto de detractores; pero ¿qué camino no lo está?, ¿acaso existe alguno?

Si la odiaste, quizá no la entendiste... ¡Te damos un completo análisis de Barbie para romper mitos y celebrar su complejidad!

Igual que sucede con las personas, las marcas necesitan tener el valor de definirse a sí mismas. Con sus valores, posturas, aciertos y áreas de oportunidad.

Al hacer una análisis de Barbie desde esta perspectiva encontramos que Mattel ha mostrado justamente la valentía para mostrar a la muñeca tal cual es, con el feminismo imperfecto que lleva en el ADN.

Las marcas cobardes no pueden liderar mercados, mucho menos transformaciones sociales, o revoluciones comerciales. El liderazgo requiere coraje; y en ese sentido, Barbie no se anda con tibiezas.

4. Esto es sororidad

«Felicidades, Barbie»… «Buen trabajo, Barbie»… «Luces hermosa, Barbie»…

¿Quién dijo que la enemistad es inherente a las relaciones entre mujeres? Ah, si… el sistema patriarcal.

Un cuidadoso análisis de Barbie no puede dejar de lado este aspecto vital de su mensaje feminista. La película busca romper con el mito de la enemistad entre mujeres mostrando la sororidad que existe dentro de Barbieland. Ahí cada una de las muñecas tiene su propio camino y ninguna es juzgada por él… o casi ninguna.

Weird Barbie ha sido relegada por no ser como las demás; pero incluso ella juega un papel importante dentro del universo. Tanto es así que hacia el final de la película el resto de las Barbies consigue verlo y se disculpan por las violencias que han ejercido durante años.

Esto es súmamente simbólico porque nos habla del inmenso poder de sanar las relaciones entre mujeres, y deshacernos de la competencia tóxica y violenta construida por el sistema patriarcal.

Toda esa competencia, desde luego tiene un origen: el valor que históricamente se había asignado a las mujeres en función del matrimonio al que fueran capaces de acceder. En otras palabras, en función de su capacidad para ser elegidas por encima de las otras.

5. Darse crédito y el síndrome de la impostora

Claro que para reconocer el valor de las otras y construir relaciones sanas, hace falta enseñar a las mujeres también a reconocer su propio valor interno. A darse crédito.

¿Sabías que el llamado síndrome de la impostora es de tres a cuatro veces más común en las mujeres?

Esto se debe precisamente al mismo problema cultural que nos enfrenta unas con otras. El que nos enseña que nuestro valor existe únicamente a través de la validación de otras personas.

Es por ello que darse crédito es tan importante.

En Barbie vemos cómo las mujeres hablan sobre sus logros libremente. Sin humildad forzada y sin dudar de ellas mismas.

De hecho podemos ver cómo la Barbie estereotípica únicamente presenta un severo caso de síndrome de la impostora, después de haber tenido contacto con el mundo real y verse sumergiada en el patriarcado que se apodera de Barbieland. ¿Curioso?

¿Así que Barbie no es una película para infancias?

En conclusión, la popularidad y el éxito de Barbie se deben en gran medida al engagement que la marca y. la muñeca han construido durante décadas; pero no podemos permitir que esta popularidad nos engañe: la cinta está lejos de ser simple, ligera o apropiada para las infancias. De hecho es bastante compleja.

Esta análisis de Barbie ha pretendido arrojar luz sobre algunas de sus capas, pero está lejos de ser definitivo. Seguramente todavía hay hilos de los que tirar y capas que merecen revelarse.

La pregunta que queda en el aire sigue siendo una: ¿Estamos como sociedad, listas y listos para estas narrativas?, ¿tenemos la capacidad de autocrítica necesaria?

No cabe duda de que Barbie permanecerá vigente mientras la equidad sea aún una conquista pendiente.

Cory Acosta

Fundadora y Directora de Marca Violeta. Es Lic. en Ciencias de la Comunicación, con maestría en Marketing y en Igualdad de Género. Cuenta con diez años de experiencia en comunicación de responsabilidad social corporativa.

Creadora de contenido y LinkedIn Top Voice en Equidad de Género 2022.

Consultora en Marketing de Reputación y Perspectiva de Género con enfoque de negocios, ha asesorado y capacitado a diversas marcas y organizaciones de la sociedad civil en México y Latinoamérica.

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