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Feminismo Navideño

Feminismo Navideño: Sra. Claus y los derechos de las mujeres

Santa se lleva todo el reconocimiento, mientras Sra. Claus se queda fuera del trineo. ¿Cómo este personaje encarnó la lucha por los derechos de las mujeres en el siglo XIX? ¡Te contamos!

Navidad es época de amor y reflexión (y este año, también de un poco de feminismo navideño). A medida que se acerca el esperado 25 de diciembre, millones de personas se preparan para dar y recibir regalos, el número de donaciones a todo tipo de causas se incrementa, y las niñas y los niños comienzan a esperar ansiosos la llegada de Santa Claus.

Santa Claus… ¿Quién no conoce a este mítico personaje que, durante siglos, ha llenado con regalos a la infancia bien portada?

La historia de Santa, como todas las que dominan la narrativa popular, tiene una importante influencia en la forma en que las personas vemos el mundo, y en la realidad que nos construimos. ¿Cómo ha influido en la lucha por los derechos de las mujeres?

Se dice que esta icónica figura está basada en el obispo cristiano Nicolás de Bari, que vivió en el siglo IV; y que llegó a Estados Unidos, procedente de Holanda, por allá del siglo XVII. Dependiendo el lugar del mundo en que te encuentres hoy, es probable que lo conozcas como San Nicolás o Papá Noel.

En el año 1823, el poeta Clement Clarke Moore redefinió por primera vez la Navidad norteamericana, retirando sus asociaciones religiosas para transformarla en una celebración familiar, cuya cumbre sería la llegada de San Nicolás y su entrega de regalos.

Su poema Account of a Visit from St. Nicholas describe que este personaje va «vestido con pieles de la cabeza a los pies, con sus ropas empañadas por cenizas».

Sra. Claus: ¿Cuándo nace este personaje y qué tiene que ver con el feminismo navideño?

Puesto este contexto en la mesa, decenas de escritores, periodistas y artistas del siglo XIX se apresuraron a completar el cuadro que Moore planteó en su poema, detallando la vida de Santa. Un taller de juguetes, una casa en el Polo Norte y una lista de quienes se portaron bien, o mal, pronto aparecieron en escena. Así fue como nació también la idea de que este personaje no era soltero; y la Sra. Claus llegó a la narrativa.

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Maura Ives, profesora de inglés en la Universidad de Texas, se dio a la tarea de estudiar estas referencias, y notó que quienes crearon a la Sra. Claus no estaban simplemente interesados en llenar los espacios en blanco dentro de la vida de Santa; sino que este personaje, proporcionó un lienzo para explorar los debates contemporáneos sobre género y política.

Existen muchas referencias breves a la Sra. Claus en diversos poemas, periódicos y publicaciones populares del siglo XIX. Muchos de ellos destacan el papel central de la mujer en las vacaciones navideñas.

Entre todos estos trabajos sobresale de manera especial Goody Santa Claus on a Sleigh Ride, escrito por Katharine Lee Bates en 1888. Un ejemplo de narrativa con perspectiva de género que vale la pena explorar a profundidad.

¿Que es lo que hace que esta obra sea particularmente importante? ¡Exploremos sus antecedentes y su contexto social!

La mujer más trabajadora del Polo Norte

En el siglo XIX, la Navidad dependía en gran medida del tiempo y el trabajo de las mujeres. Ellas eran quienes se hacían cargo de preparar las celebraciones familiares, organizaban eventos comunitarios y religiosos y trabajaban en mayor medida en industrias que alimentaban la demanda estacional, como la alimentación, la creación de tarjetas y la venta de ropa y juguetes.

Es verdad. Eso es algo que no ha cambiado mucho en pleno siglo XXI.

El agotamiento tras todo este trabajo es una sensación que las mujeres siguen conociendo bien y que, desde luego, no era le ajeno a aquellas que vivieron en siglos anteriores. De hecho inspiró múltiples publicaciones, como la del Ladies Home Journal, que ya en 1899 instaba a sus lectoras a no cansarse preparándose para las celebraciones.

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Las largas jornadas, el conocimiento y las habilidades de gestión requeridas por las mujeres para todos estos preparativos inspiraron también las representaciones literarias de la Sra. Claus, que de alguna forma rindieron homenaje a todas estas mujeres, y sirvieron como una declaración de feminismo navideño.

Aunque se ha avanzado mucho en los derechos de las mujeres dentro de los espacios públicos, las labores de cuidado y unión familiar siguen asignándose tradicionalmente al género femenino; representando una dura carga emocional, mental y de trabajo.

En 1875, Sara Conant publicó Mr. and Mrs. Santa Claus, dentro del Western Rural. Este cuento, celebra todos estos esfuerzos, mientras describe cómo la Sra. Claus trabaja junto a otras mujeres a lo largo y ancho de Estados Unidos, cocinando, limpiando y decorando.

Ada Shelton hizo lo propio en 1885, al escribir In Santa Claus Land. En esta historia Santa reconoce su deuda con la Sra. Claus, admitiendo que sin su arduo trabajo, él nunca podría pasar la temporada navideña.

Sra. Claus golpea el Techo de Cristal

Para Conant y Shelton, la Sra. Claus era tan importante como Santa. Dos socios igualitarios, realizando trabajo conjunto en preparación a las fiestas navideñas. Aún así, en la mayor parte de la literatura, ella se queda en casa esperando el regreso de Papá Noel, mientras él viaja por el mundo.

Nochebuena es el momento en el que el Techo de Cristal frena en seco a esa compañera indispensable. Santa sube al trineo para hacer el trabajo visible y recibir el reconocimiento. Ella se queda en casa, escondida del mundo.

Esta representación refleja de manera clara la división sexual del trabajo impuesta por el sistema patriarcal; en la que se determina que las mujeres pertenecen al espacio privado, realizando las labores domésticas, mientras que los hombres pueden apropiarse de los espacios públicos, dominando en las actividades políticas y económicas.

Es así que en 1884, una llorosa Sra. Claus cobra vida entre las líneas de Mrs. Santa Claus Asserts Herself, escrito por Sarah J. Burke. Ella ha trabajado hasta los huesos y, llegada la Nochebuena, queda fuera del trineo, ignorada por Papá Noel y sus admiradores, encogida de miedo y sola, mientras él acelera en su viaje alrededor del mundo.

Recompensas que no son recompensas

Algunos escritores han intentado recompensar el arduo trabajo de la Sra. Claus dándole su propio paseo en el trineo. Sin embargo, todavía ninguna de estas recompensas llega a estar remotamente cerca de regalarnos una dosis de verdadero feminismo navideño.

En 1874 Georgia Grey escribió Mrs. Santa Claus’s Ride, permitiéndole a la Sra. Claus aventurarse sola, luego de que Papá Noel -que obviamente no es con exactitud un aliado- le hiciera prometer que permanecería invisible.

Años más tarde, en 1880, la pluma anónima tras el cuento Mrs. Santa Claus’s Christmas-Eve da un paso más hacia el feminismo navideño, pero evita cuestionar la autoridad de Santa, o el rol tradicional de las mujeres y su papel en el hogar, fabricándole a la Sra.Claus una emergencia que sirve de pretexto para abandonar su confinamiento: Papá Noel ha olvidado algunas muñecas y ella no titubea en ensillar a Blitzen para ir a entregarlas.

No obstante, el trabajo de la Sra. Claus en la fabricación de la alegría navideña no ha llegado aún a valerle un papel propio dentro de las festividades, ni una fracción del reconocimiento del que goza Papá Noel.

Sra. Claus en la Lista Negra

Otros escritores estaban menos dispuestos a permitir que la Sra. Claus saliera de casa. Así que sus salidas pronto le ganaron un puesto en la popular Lista Negra.

Una serie de representaciones negativas acerca de sus viajes en Nochebuena produjeron violentas reacciones contra la lucha feminista con la que, entonces, las mujeres buscaban conseguir independencia y el derecho al voto.

La mayoría de las referencias escritas de la Sra. Claus tuvieron lugar después de la Guerra Civil. Casualmente a la par de los esfuerzos estatales y nacionales para otorgar a las mujeres el derecho al voto.

Los medios de comunicación, tuvieron un papel clave en la condena de la Sra. Claus durante el siglo XIX. Tal como lo tienen hoy en la representación de las mujeres y del movimiento feminista.

Las publicaciones dirigidas a las mujeres en el siglo XIX no abogaban necesariamente por más derechos y poder político. De hecho a menudo publicaban peticiones contra el sufragio que iban dirigidas al Congreso y firmadas por mujeres consideradas prominentes. En 1871, la editora de la revista femenina Godey’s Lady’s Book, Sarah Hale, incluso alentó a las lectoras a recopilar firmas adicionales.

Todas estas publicaciones, igual que la historia de Santa escrita por Georgia Grey, utilizaban el mismo argumento de que el lugar de las mujeres estaba en el espacio privado, en el hogar.

En ese mismo año el texto Mrs. Santa Claus’s Adventure de Charles S. Dickinson apareció en el número decembrino de Wood’s Household Magazine. En él se ofrecía nada menos que una advertencia acerca de las esposas desobedientes.

En este relato, la Sra. Claus se niega a creer que algunos niños son demasiado traviesos para visitarlos; así que intercambia papeles con Santa en Nochebuena. Cuando intenta bajar por las chimeneas para entregar regalos, es atacada por diablillos odiosos que encarnan las travesuras y malas palabras de los traviesos.

Dickinson describe la defensa de la Sra.Claus como poco realista e ingenua, haciendo eco de los argumentos contra el sufragio femenino, que enfatizan a su vez los supuestos peligros de permitir que las mujeres abandonaran el hogar.

Las malas mujeres y el feminismo navideño

Feminismo Navideño

New Departure es el nombre de una estrategia fallida de la Asociación Nacional de Sufragio Femenino en Estados Unidos, que buscó en aquella época registrar mujeres votantes, interpretando que la constitución ya les concedía ese derecho.

También es el título de un texto de MB Horton publicado en 1879 como petición contra el sufragio femenino. En él se desacredita a las activistas por los derechos de las mujeres, dibujando a la llamada Sra. San Nicolás, como una mala mujer que se atrevía a querer tomar por la fuerza privilegios que no le habían sido otorgados.

Según el relato, celosa de la fama de Santa, La Sra. San Nicolás intenta entregar regalos, usurpando el papel de Santa; pero su plan fracasa cuando él la engaña para entregar un saco de bienes vergonzosos y sin valor.

La Sra. Claus parece un objetivo poco probable de la propaganda contra el sufragio, pero su asociación con una festividad tan típicamente familiar hizo que la idea de hacerla independiente fuera especialmente impactante.

Es posible que el día de hoy la idea de una Sra.Claus que trabaja en el taller de Santa y sale en el trineo a entregar regalos a la par, no resultara particularmente escandalosa. No obstante, existen nuevas formas de dibujarla desde el machismo: La cosificación, por ejemplo.

Sra. Claus y los derechos de las mujeres

Feminismo Navideño real: El día en que Goody Santa Claus toma las riendas

La escritura del siglo XIX sobre la Sra. Claus se centró principalmente en su trabajo al interior del taller de Santa, el cuidado que proporciona y la pregunta de si toda esta labor le permitiría alguna vez compartir el protagonismo de Santa en la temporada navideña.

No obstante los tiempos cambian y la sociedad se transforma. Así que toda esta narrativa tarde o temprano debía comenzar a mutar y ofrecer algo de feminismo navideño real.

Fue en 1889 cuando la erudita y sufragista Katharine Lee Bates tomó un rumbo diferente y dotó a la Sra. Claus con una voz y una personalidad propia. Su relato Goody Santa Claus on A Sleigh Ride presenta a una Sra. Claus franca que ama su trabajo y a su esposo, pero no piensa quedarse atrás cuando él haga sus entregas.

Ella comienza su monólogo con una pregunta sencilla y poderosa: ¿Por qué Santa recibe «toda la gloria» mientras ella no tiene «nada más que trabajo»?

Las ilustraciones en este relato presentan a Goody como una abuela docil, afectuosa y para nada amenazadora; pero el texto de Bates revela una fuerza interior hasta el momento sin precedentes.

La mayor parte de la literatura de la Sra. Claus destaca su carácter doméstico, pero Goody de Bates es igualmente hábil en las tareas del hogar y al aire libre.

Mientras Papá Noel toma un refrigerio en Navidad y se relaja junto al fuego, Goody cuida los árboles de Navidad, un huerto y plantas para cultivar juguetes. También cría ganado y asume la arriesgada tarea de perseguir los truenos para «crear petardos con los relámpagos».

Un lugar en el trineo…

Aunque Santa permite que Goody viaje a su lado, su currículum laboral en el Polo Norte no es suficiente para convencerlo de que tiene «suficiente cerebro» para llenar una bota. Teme que verla trepar por una chimenea le provoque un ataque nervioso. Así que ella se queda en la azotea, mirando por el tragaluz, mientras Papá Noel hace su trabajo.

Un día, las medias agujeradas de un niño detienen a Santa en seco: La costura no es su departamento. Así que Goody aprovecha la oportunidad para brillar; arregla el calcetín y muestra el enorme valor de las mujeres, rompiendo de paso las reglas de Santa sobre bajar por la chimenea y llenar las medias.

Igual que sucede con Goody, millones de mujeres en el mundo han luchado durante siglos por ganar un lugar en el trineo. Apenas unas pocas han conseguido romper los techos de cristal y hacer camino para las nuevas generaciones. Aquellas que lo consiguen a menudo están expuestas a brechas salariales y múltiples muestras de sexismo.

En medio de todo los relatos de la Sra Claus del siglo XIX, que destacan su papel doméstico, incluidos los de sus sigilosos paseos en el trineo, Goody es una voz del feminismo navideño.

Ella que persigue truenos, usa un sombrero y pisa firme en el trineo habla dulcemente a través de la pluma de Katharine Bates. Se dirige a muchas de las Sra. Clauses que vinieron antes y a las que vendrán después de ella; y le brinda una esperanza a todas las mujeres que algún día han soñado con un poco de descanso, un pequeño reconocimiento, y un asiento en el trineo. Las que avanzan paso a paso para conquistar los derechos que les pertenecen por nacimiento y les han sido negados.

Cory Acosta

Fundadora y Directora de Marca Violeta. Es Lic. en Ciencias de la Comunicación, con maestría en Marketing y en Igualdad de Género. Cuenta con diez años de experiencia en comunicación de responsabilidad social corporativa.

Creadora de contenido y LinkedIn Top Voice en Equidad de Género 2022.

Consultora en Marketing de Reputación y Perspectiva de Género con enfoque de negocios, ha asesorado y capacitado a diversas marcas y organizaciones de la sociedad civil en México y Latinoamérica.

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